viernes, 29 de febrero de 2008

¡AQUÍ ESTAMOS Y ESTAREMOS SIEMPRE...!!!!!!!!!!!!!!!!!

Emotiva conmemoración de los 10 años del asesinato del doctor Jesús María Valle Jaramillo, con ocasión de las Jornadas por la Vida, la Paz y la Democracia, cumplidas en su honor. Ituango recordó a uno de sus más preclaros hijos y le rindió tributo de admiración.
Resultó emocionante ver a niños y jóvenes en el desfile. Y mucho más emotiva resultó la nutrida participación en el concurso de carteleras, de ensayos y de cuento, alrededor de los derechos humanos, la participación, la tolerancia, la paz. Promisorios escritores, ingeniosos diseñadores con palabras que plasmadas en el papel reflejaron una vivencia sentida.

Poco a poco iremos publicando en este blog, que nos pertenece a todos, los cuentos y los ensayos participantes.

El desfile, a la altura de la carrera jordán. Todos los establecimientos se hicieron presentes en la marcha.
La marcha avanza abajo de La Plazuela. Los establecimientos educativos y las fuerzas vivas del municipio se dieron cita en este primer encuentro con la Vida y la Paz alrededor del pensamiento del doctor Jesús María Valle Jaramillo.


La marcha avanza por la calle Ituango, un poco adelante de Peñitas.

El mensaje de la Policía Nacional en la marcha.

Preside la marcha la bandera de Ituango. Siguen los emblemas de Colombia y Antioquia. La chirimía le dio alegría a la emotiva conmemoración.





A través de un proyecto de Acuerdo se promoverá la institucionalización de las Jornadas por la Vida, la Paz y la Democracia, "Jesús María Valle Jaramillo", cada año en Ituango, sin falta, los días 25, 26, 27 y 28 de febrero. El 27 de febrero conmemoramos la muerte del doctor Valle y el 28 celebramos su cumpleaños.

Serán varios días de encuentro, de lúdica, de actos académicos, durante los cuales buscamos que Ituango sea para Colombia y el mundo meridiano de los derechos humanos. El proyecto de Acuerdo lo socializaremos en este blog y a través del correo electrónico para escuchar propuestas y mejorarlo sustancialmente.

coloniadeituango@gmail.com, coloniadeituango@hotmail.com

miércoles, 27 de febrero de 2008

CONVERSATORIO SOBRE LA VIDA Y OBRA DEL DOCTOR JESÚS MARÍA VALLE JARAMILLO

Entre amigos y paisanos el conversatorio alrededor del doctor Jesús María Valle Jaramillo, cumplido la noche en el marco de las Jornadas por la Vida, la Paz, la Democracia y la Tolerancia que en homenaje a nuestro ilustre paisano se desarrollarán hasta el día de hoy, exactamente diez años después de su muerte.


Algunas de las carteleras que los niños y niñas de los establecimientos educativos de Ituango hicieron para participar en el concurso convocado con tal fin, en el marco de las Jornadas en homenaje al doctor Jesús María Valle Jaramillo. La reivindicación de los derechos humanos, de la democracia y de la participación, los temas que se desarrollaron a través de estas expresiones creativas.


El concejal Jairo Valdés lee los mensajes contenidos en una de las carteleras participantes en el concurso.


Más mensajes de los niños y niñas de Ituango alrededor de los valores por los que luchó denodadamente Jesús María Valle Jaramillo.


Tengo derechos y los defiendo. La integración de elementos formativos reunidos alrededor de la expresión de los niños y niñas en el concurso de carteleras en homenaje al doctor Jesús Valle Jaramillo.

Un aspecto de la concurrencia al conversatorio. Entre otros, Vicky Zapata, Jairo Valdés, Rocío Agudelo, Joaquín Mazo, Gilberto Ruiz, Teresita Agudelo y la doctora Omaira Palacio.



El profesor Gilberto Ruiz recordó una anécdota especial con el doctor Valle, en 1973, cuando a instancias de nuestro paisano muerto fueron llamados él y sus hermanos Humberto y Sigifredo a que acompañaran al jurista en un negocio en Calle Caliente. Subieron y la primera canción que pidió fue "Tierra Labrantía". En su honor la entonó de nuevo y también nos dejó escuchar una sentida versión de "Si se calla el cantor".
La doctora Estela Valencia toma fotos del conversatorio de anoche. Observan, entre otros, Germán Areiza, Jairo Valdés, Rocío Agudelo y Joaquín Mazo.

El profesor Gilberto Ruiz lee el artículo de Juan José Hoyos publicado en El Colombiano del pasado domingo 24 de febrero y que reproducimos en nuestro blog, "Cuatro vidas". Escuchan atentos los asistentes, entre ellos Joaquín Mazo y la profesora Teresita Jaramillo.

martes, 26 de febrero de 2008

COLUMNA DE OPINIÓN PARA REFLEXIONAR: EL RECUERDO DE JESÚS MARÍA VALLE

Columna de opinión publicada en el periódico El Colombiano el pasado domingo 24 de febrero, que reproducimos con ocasión de la conmemoración de los 10 años de la muerte del doctor Jesús María Valle Jaramillo. Se puede consultar en el siguiente link:

http://www.elcolombiano.com.co/BancoConocimiento/C/cuatro_vidas/cuatro_vidas.asp?CodSeccion=6

Cuatro vidas

Por
Juan José Hoyos
Los hombres queremos vivir muchas vidas, pero en fin de cuentas sólo podemos vivir una sola: la de cada uno. ¡Y cuánto hay que luchar para lograrlo! A medida que los años pasan, cada hombre es testigo de otras vidas. En ellas puede ver la grandeza o la mezquindad que no alcanza a ver en la propia.

Hoy recuerdo cuatro vidas. La historia de mi país las ha traído a mi memoria como cuatro retratos de un álbum. Son cuatro líderes estudiantiles de la convulsionada década de 1970. La del final de la guerra de Vietnam. La de las grandes huelgas universitarias. La década en que apareció el M-19. Los años en que los campesinos colombianos invadieron miles de hectáreas reclamando la tierra para los que la trabajan. La década en que fue derrocado por la fuerza el gobierno de Salvador Allende y en el cono sur de América empezaron las sangrientas dictaduras militares.

Corre el año 1970. El escenario es el Teatro al Aire Libre de la Universidad de Antioquia. Después de una larga huelga, la universidad reabre sus puertas. Hay una asamblea de estudiantes para recibir un informe del rector sobre la situación de la universidad. Los gritos salen a montones de las bocas de los muchachos que ocupan las gradas del teatro. Sube al escenario un estudiante y pide la palabra. Es de piel morena y tiene acento del campo. El coordinador de la asamblea pide a la gente que lo dejen hablar. Es el presidente del Consejo Estudiantil, pero los muchachos nuevos no lo conocen. Dice que es militante de las Juventudes Conservadoras. Una ola de silbidos lo acalla. A voz en cuello, y sin el menor asomo de miedo, dice que está en contra de la guerra de Vietnam y en contra de la política imperialista de Estados Unidos en América Latina. "¡Soy un godo antiimperialista!" grita. La gente lo aplaude. Se llama Jesús María Valle y estudia en la Facultad de Derecho. Ha participado en las huelgas desde 1968. Es uno de los dirigentes más respetados por sus compañeros.

Corre el año 1972. Los estudiantes de la Universidad de Antioquia se reúnen en el Teatro Camilo Torres. Los ánimos están al rojo vivo. La gente grita. Hay pancartas colgando de las paredes. Gracias a un megáfono, la voz del presidente del Consejo Estudiantil, Amílkar Acosta, logra sobreponerse a la gritería colectiva. Se discute el programa mínimo de los estudiantes colombianos, que busca hacer más democrático el gobierno de las universidades. Acosta es un estudiante de economía nacido en la Guajira, que ha venido a Medellín a matricularse en la Universidad de Antioquia porque en su región no existen universidades. Es uno de los líderes del Movimiento Obrero Independiente y Revolucionario Moir. La asamblea da su apoyo al programa mínimo.

Otra vez la escena sucede en el Teatro Camilo Torres. Es el año 1973. Las huelgas estudiantiles se repiten una tras otra. En la universidad ha surgido un movimiento que se aparta de las decisiones de la asamblea general. Los estudiantes de Derecho dicen que quieren volver a las aulas. Que tienen derecho a estudiar. Los oradores suben al escenario en medio de los gritos y las consignas. Algunos ni siquiera alcanzan a hablar. El teatro está a oscuras. Sólo hay luz en el escenario. En los pasillos hay brigadas de seguridad armadas de palos para imponer el orden. El orador de turno es un estudiante de piel blanca y estatura baja que toma el micrófono y dice con voz recia: "Vengo a hablar en representación del Partido Liberal". La gente lo silba. Gracias a su persistencia, al final logra ser escuchado. Se llama Álvaro Uribe Vélez y está matriculado en la Facultad de Derecho.

Cambio de escenario. Segundo piso del Bloque 14 de la ciudad universitaria. Se reúnen los estudiantes de la Facultad de Derecho. Ellos han decidido desconocer las decisiones de la asamblea general. El ambiente está caldeado. El orador de turno habla en un tono enérgico y golpea el suelo con un paraguas negro subrayando cada frase. Es militante de las Juventudes Conservadoras y propone que la Facultad se traslade temporalmente a la sede del Paraninfo, en San Ignacio, para poder reanudar las clases. Se llama Fabio Valencia Cossio. Después de un agitado debate, los estudiantes aprueban por mayoría su propuesta. En septiembre, llegan noticias de Chile: ha sido derrocado el gobierno de Salvador Allende, el primer presidente marxista elegido por voto popular en América Latina.

Los años pasan y nos cambian. Abro otra vez las tapas del álbum. Esta vez los personajes parecen salidos de las páginas de novelas tan nuestras como "Amábamos tanto la revolución" o "La bestia desatada". Las historias se repiten como en un sueño: canciones de Los Beatles y Violeta Parra, marchas de protesta, asambleas estudiantiles, retratos gigantescos del Che Guevara, invasiones de tierra, rock, marihuana, pancartas, bombas molotov, allanamientos, pedreas. El poeta dice que al amanecer, las islas vuelven a su sitio. Han pasado 30 años. Hoy, el antiguo líder del Moir Amílkar Acosta es senador jubilado. Durante varios periodos fue elegido para ese cargo en representación del partido liberal. Álvaro Uribe Vélez es presidente de Colombia, después de una larga carrera como alcalde de Medellín, gobernador de Antioquia, parlamentario y dirigente liberal. La dirección de su partido hace parte de las fuerzas de oposición a su segundo gobierno. Fabio Valencia Cossio es consejero presidencial de Uribe Vélez. Ha sido parlamentario, embajador y dirigente del partido conservador. Los dos estuvieron a punto de irse a los puños en la campaña electoral para la gobernación de Antioquia que ganó Uribe por un escaso margen de votos en 1994.

La vida es irónica. Jesús María Valle, el antiguo dirigente de las Juventudes Conservadoras, es el único de los cuatro que está muerto. Luego de ser elegido diputado a la Asamblea de Antioquia por su partido, en 1972, se dedicó a trabajar como abogado, profesor y defensor de los derechos humanos. Después del asesinato de Héctor Abad Gómez, lo sucedió en la presidencia del Comité de Defensa de los Derechos Humanos. El 27 de febrero de 1998, Valle fue asesinado en su oficina, en el centro de Medellín. Esa misma semana había denunciado ante la justicia las matanzas de campesinos ejecutadas por grupos paramilitares en las veredas La Granja y El Aro, en Ituango, el mismo pueblo donde él nació en 1944. En ellas murieron cerca de 20 personas. El Estado colombiano fue condenado por la Corte Interamericana de Derechos Humanos por las dos matanzas, y luego por el asesinato de Valle. Los paramilitares reconocieron su crimen ante los fiscales de Justicia y Paz.

No me voy a despedir de estos recuerdos con lamentaciones por el dolor de las vidas truncadas, ni por los sueños frustrados. La única obligación de los hombres sobre la Tierra es vivir su vida como creen que la deben vivir. Y vivirla hasta el fin. Para hacerlo, no es necesario pertenecer a un partido político ni tener un carnet.

Por cierto, hay un partido que no los exige: el partido de la humanidad. En toda guerra, es el partido de las víctimas. Para pertenecer a él sólo hay que amar a los otros, como lo hizo Jesús María Valle. Y no vale la pena vivir sin amar.

coloniadeituango@gmail.com, coloniadeituango@hotmail.com

PERFIL Y SEMBLANZA DE JESÚS MARÍA VALLE PUBLICADO EN LA REVISTA SEMANA


Reproducimos el texto que circula en la última edición de la revista Semana, como un homenaje sentido a nuestro paisano Jesús María Valle Jaramillo, y el cual también se puede consultar en el link http://www.semana.com/wf_InfoArticulo.aspx?idArt=109697:


Conmemoración
Hace 10 años mataron a Jesús María Valle

Este abogado paisa murió defendiendo los derechos humanos de los campesinos. A pesar de que el gobernador de Antioquia de ese entonces, Alvaro Uribe, y el comandante de la Cuarta Brigada, general Carlos Alberto Ospina, dijeron que el jurista mentía, la historia le ha dado la razón sobre los vínculos de la fuerza pública con paramilitares.


Por Agencia de Prensa IPC, Medellín
Fecha: 02/25/2008 -
“Un apóstol nunca piensa en sí mismo sino en los demás. Por ello, Jesús María Valle representa esa clase de hombres que luchan por la dignidad del otro, aún a costa de su propia vida”, expresó el sacerdote Joaquín Vargas durante las honras fúnebres del jurista y defensor de derechos humanos Jesús María Valle Jaramillo, asesinado en su oficina por sicarios dos días antes.


Corría la tarde del domingo 1 de marzo de 1998 y cada palabra del prelado fue escuchada por familiares, amigos, alumnos y activistas de derechos humanos que acompañaron el cortejo fúnebre hasta la Iglesia de Santa Gema, en el occidente de Medellín.


En silencio, cada cual rememoraba la imagen que tenía del jurista y al hablar de ello todos coincidieron en exaltar su defensa acérrima de los más débiles. Hace diez años ya de esa homilía, de esas honras fúnebres, de ese asesinato, y aún hoy quienes lo conocieron resaltan la profunda vocación de servicio de Jesús María Valle Jaramillo, abogado y defensor de los derechos humanos, asesinado en su oficina el 27 de febrero de 1998 por sicarios de la banda La Terraza pagados por el jefe paramilitar Carlos Castaño Gil.

Esa reconocida vocación de servicio tuvo su origen en la extrema pobreza vivida durante su niñez en el corregimiento La Granja, del municipio de Ituango, norte de Antioquia. Jesús María nació allí el 29 de febrero de 1943, en el seno de una familia campesina conformada por su padre Jesús, su madre Blanca, y diez hermanos más.

Los Valle Jaramillo no tuvieron una vida fácil. El trabajo en el campo era poco recompensado. Para ayudar a sus padres, Jesús María se vio obligado a vender periódicos en el pueblo. Su condición de campesinos pobres los llevó a buscar mejores oportunidades en Medellín. El propósito de don Jesús, el patriarca de la familia, era que sus hijos, ocho mujeres y tres hombres, estudiaran y alcanzaran las oportunidades de trabajo y vivienda que en el campo les estaba negado.

No fue una decisión fácil. Les tocó vender la pequeña parcela que tenían por 14.000 pesos de la época, finales de los años 50, y con ese capital tratar de sobrevivir en la ciudad. El dinero no les rindió y poco a poco se fueron empobreciendo más. Para superar las dificultades, don Jesús retornó al pueblo para labrar nuevamente la tierra y algunos de sus hijos abandonaron sus estudios de bachillerato para trabajar y sobrellevar la situación.


Apoyado económicamente por sus hermanos, Jesús María terminó el bachillerato en el Liceo Antioqueño, donde mostró sus condiciones de liderazgo en el movimiento estudiantil, pero como no encontró trabajo se regresó a Ituango y, en compañía de su padre, se dedicó al campo. Fue allí, entre sus paisanos, y en medio de picos y azadones, que acabó de entender la dureza de la vida campesina.


Ambición de servicio

Un año después, regresó a Medellín a dedicarse al estudio; entonces se matriculó en el programa de Derecho de la Universidad de Antioquia. Llegó allí con fuertes convencimientos humanistas que luego pondría al servicio de los más débiles.


Su paso por el Liceo Antioqueño le definió su personalidad: noble, honesto, servicial, ágil en el pensamiento, brillante en la palabra y liderazgo innato. Su regreso al campo le definió sus prioridades personales y profesionales. Y corría la década del 60, una época plena de ebullición social y política que le acabó de refrendar sus ideales de justicia social.


Entre los recuerdos más emotivos de la familia se encuentra en el día de la graduación de Jesús María como profesional del Derecho. Sus padres y sus hermanos estaban felices. Era la culminación de un esfuerzo personal y familiar que quisieron festejarlo, pero el novel abogado prefirió que se ahorrara algo más de dinero para comprar un escritorio y una máquina de escribir, los recursos necesarios para un abogado de la época. Fue así como en otro esfuerzo familiar se le dotó una oficina en el cuarto piso del edificio Colón, situado en la calle Ayacucho, entre las carreras Bolívar y Cundinamarca, pleno centro de Medellín.


Su gratitud por los esfuerzos familiares se expresó cuando comenzaron a llegar los negocios relacionados con su profesión y su ejercicio jurídico lo llevó a ganar algo de dinero: les empezó a ayudar a su familia, a sus amigos y a todos aquellos estudiantes que no tenían con qué paliar sus necesidades diarias. No podía ver a alguien con problemas porque siempre intervenía. A los jóvenes que llegaban de su pueblo a estudiar y no tenían para pagar un arriendo, Jesús María se los llevaba para su casa, los alojaba, los alimentaba, les dotaba de libros y les impulsaba sus ilusiones académicas y profesionales.


Pero no sólo quería atender las necesidades de sus semejantes más inmediatos. Jesús María Valle quería expresar en escenarios más amplios sus ideas humanistas. Fue así como, de la mano del partido Conservador, comenzó a trajinar en la política regional, llegando en 1972 a ser Diputado de la Asamblea Departamental. En este recinto quedaron los ecos de su voz que, fogosa, planteaba debates orientados a defender los intereses de los más pobres y la urgente necesidad de eliminar las causas de la exclusión social.


Sus ideas también eran expresadas en las aulas de clase de varias universidades donde comenzó a ejercer como docente, entre ellas la de Antioquia, la Medellín, la Pontificia Bolivariana y la Autónoma Latinoamericana. Tuvo a su cargo cátedras como Ética Profesional, Derecho Procesal y Probatorio Penal. Sus clases estaban llenas de humanismo, de un profundo sentido social de su profesión y de una inmensa energía en sus discursos que originaban tanta emoción que los estudiantes terminaban aplaudiéndolo.


A defender los derechos humanos

Sus reflexiones sobre las condiciones sociales del departamento y el país, cada vez más inequitativas y violatorias del Estado de derecho, lo llevaron a tomar la opción de defender la causa de los derechos humanos, convencido de que no se podían tolerar aquellas situaciones que atentaran contra la dignidad humana.


La concepción integral de los derechos humanos que expresaba Jesús María Valle lo llevó a promover la Liga de Usuarios de las Empresas Públicas de Medellín y a ser su primer presidente. Como dirigente gremial ocupó una silla en el consejo directivo y en la presidencia del Colegio Antioqueño de Abogados y a fundar y presidir el Colegio de Abogados Penalistas de Antioquia. Pero donde más impulsó sus ideas humanistas y reforzó su defensa de los más débiles fue en el Comité por la Defensa de Derechos Humanos, seccional Antioquia, a donde ingresó en 1978, año de su fundación, y que presidió desde 1987, en reemplazo de Héctor Abad Gómez, asesinado el 25 de agosto de ese año.


Desde el Comité, Jesús María Valle fue uno de los primeros en advertir los nefastos efectos del paramilitarismo en el departamento, sobre todo en las zonas rurales, donde las consecuencias de su accionar armado eran devastadoras: asesinatos masivos, rompimiento del tejido social entre las comunidades campesinas, desplazamientos forzados, destrucción de procesos productivos y profundización de la pobreza.


En un memorable y emotivo discurso pronunciado el 25 de agosto de 1997, durante la conmemoración del décimo aniversario del asesinato de los defensores de derechos humanos Héctor Abad Gómez y Leonardo Betancur, contrastó los avances en materia de desarrollo que estaba teniendo Antioquia y la llegada del paramilitarismo a diversas regiones del departamento. Tan contundente era su percepción que se atrevió a decir que si bien antes se podía hablar del paso del meridiano de la cultura y la política por Antioquia, en ese momento se tenía que decir que el meridiano de la violencia estaba pasando por el departamento y desde él se exportaba la violencia para el resto del país. Su visión fue profética. (Ver fragmento del discurso)


No era la primera vez que Valle Jaramillo hablaba de ello. Desde comienzos de 1996 había iniciado una sistemática denuncia de los atropellos contra la población campesina, perpetrados por las fuerzas contrainsurgentes que estaban tomando posición en corregimientos y veredas, de municipios del Norte de Antioquia, en particular de su natal Ituango, en donde para la época había sido elegido concejal por el movimiento Acción Popular Independiente.


En sendas cartas a la Gobernación de Antioquia, en ese momento en cabeza de Álvaro Uribe Vélez, hoy Presidente de la República, y a las autoridades militares y de policía, expresaba su preocupación por los constantes asesinatos de campesinos, quienes eran sindicados de ser guerrilleros, integrar sus redes de apoyo o ser simpatizantes.


Entre sus denuncias se encuentran las incursiones paramilitares a los corregimientos La Granja y El Aro, de Ituango; en ambas fue condenada la Nación por la Corte Interamericana de Derechos Humanos, pues se halló evidencia de la falta de operatividad de la fuerza pública para proteger a los habitantes de esos caseríos, un aspecto que Jesús María Valle siempre resaltó en sus quejas. Este año, el Estado colombiano podría recibir otra condena por el crimen del jurista, pues su caso cursa trámite en este organismo de justicia internacional.


Fuerza pública, involucrada

Jesús María Valle fijó la atención de sus denuncias en la connivencia entre los paramilitares y la fuerza pública, tanto militar como policial. Sus evidencias, obtenidas a través de los habitantes de Ituango y de localidades vecinas, eran contundentes y hacerlas públicas molestó al Gobernador de Antioquia y al comandante de la IV Brigada, general Carlos Alberto Ospina Ovalle. Antes que atender el llamado a proteger a la población campesina, ambos atacaron al defensor de derechos humanos, negando toda relación con el paramilitarismo.


El clima alrededor de Jesús María Valle se enrarecía cada vez y tanto familiares y amigos cercanos temían por su vida. No obstante, persistió en las denuncias, reclamando mayor eficacia al Ejército y a la Policía, y una acción más contundente del Estado en defensa de los campesinos. Pero cada pronunciamiento suyo era respondido con un ataque por parte de las autoridades. Incluso, Uribe Vélez, en declaraciones radiales, llegó a decir que en el país era muy conocida la animadversión de Jesús María Valle por el Ejército, con lo cual pretendía restarle veracidad a sus denuncias.


Por la insistencia en sus acusaciones, Jesús María Valle fue denunciado penalmente por calumnia por la IV Brigada del Ejército, a través de un soldado delegado por la comandancia de la guarnición militar. Para responder por la querella, compareció a la Unidad Local Segunda de Delitos Querellables el jueves 26 de febrero de 1998. Durante la diligencia se ratificó en sus imputaciones y alegó que no había cometido ningún delito, pues su versión sobre la connivencia entre miembros del Ejército y la Policía con los grupos paramilitares había sido comprobada por organizaciones defensoras de derechos humanos internacionales. Años después su versión fue ratificada, incluso, por comandantes y ex combatientes paramilitares. (Ver nota anexa)


La diligencia comenzó a las 2:30 de la tarde de ese jueves. Exactamente 24 horas después, en su oficina del edifico Colón, la misma que con tanto esfuerzo había ayudado a dotar su familia semanas después de su graduación, dos hombres y una mujer llegaron hasta ella y le propinaron tres impactos de bala, dos en la cabeza y uno en el pecho, que le segaron la vida de manera instantánea.


Dos días después, su cuerpo fue llevado a la Iglesia de Santa Gema para rendirle una sentida despedida a quien por más de 20 años se consagró a buscar la verdad y la justicia. Terminada la homilía del padre Vargas, un amigo de Jesús María Valle resumió con inmenso dolor y en voz muy baja la tragedia de este crimen: “En este país las posiciones diferentes, claras y con argumentos sólidos que hablan de las angustias de un pueblo sometido a un conflicto que le ha quitado toda dignidad son acalladas porque, al decir de algunos, hacen parte de uno de los bandos de la guerra. Seguimos en ese punto donde no hay contradictores sino enemigos que se deben eliminar inmediatamente”.

JESÚS MARÍA VALLE... ¡PRESENTE!

Hoy en la noche, con un conversatorio sobre su vida y obra, comienzan en Ituango las Jornadas por la Vida, la Paz, la Democracia y la Participación, "Jesús María Valle Jaramillo". Un espacio de reflexión en homenaje a nuestro ilustre paisano de quien mañana se completan 10 años de su violenta e injusta muerte.


Ubiquemos el contexto de la siguiente entrevista, que nos permitimos reproducir. Era el 7 de marzo de 1994 y el doctor Jesús María Valle Jaramillo acababa de ser nombrado presidente del Concejo Municipal de Ituango. Una ardua tarea que asumió con todo el entusiasmo que le caracterizaba. Hoy el pueblo le rinde homenaje a uno de sus mejores hombres y la Colonia de Ituango Residente en Medellín se une a la conmemoración. Esta noche en el teatro municipal de Ituango, conversatorio para recordar la personalidad de Valle, como le decíamos cariñosamente, sus historias y anécdotas, los momentos de un hombre enamorado de la vida.
El trabajo periodístico que reproducimos muestra el amor entrañable que Jesús María Valle tenía por Ituango, el conocimiento profundo de su problemática y las tareas que desde el Concejo acometió para buscar a las mismas soluciones puntuales. Pese a que es un documento de 1994, si leemos con cuidado encontramos que mucho de lo que allí dice el jurista asesinado hace 10 años, tiene vigencia en el momento presente. Elementos para reflexionar hoy en la coyuntura que vive nuestro pueblo.


Entrevista concedida por el doctor JESÚS MARÍA VALLE JARAMILLO al periódico El Colombiano, publicada el lunes 7 de marzo de 1994, página 6C:

Ituango, el costo del abandono
MIRADAS AL FRENTE PARA VOLVER A SOÑAR
Jesús Valle, presidente del Concejo, reclama más gestión e iniciativa


Casi que sin falta, cada ocho días, en el fin de semana, Jesús Valle Jaramillo toma su vehículo con rumbo a Ituango. Cinco horas de viaje pesado esperan al dirigente que emergió en la vida política del municipio en las elecciones pasadas, cuando resultó elegido concejal por un movimiento que él mismo orienta: Acción Popular Independiente, API.
Presidente de la corporación, reconocido por la defensa de los derechos humanos en el departamento, Valle Jaramillo señala con beneplácito que este ha sido el Concejo donde más proyectos se han aprobado en la historia de Ituango. Eso, sin embargo, no se ha reflejado en cambios importantes en la vida del habitante de esa población.

HACIA EL FUTURO
¿Satisfecho por su labor en la presidencia del Concejo?
“Sí, porque hemos aprobado un buen número de proyectos y hemos legislado para el presente y para el futuro. Nuestros esfuerzos se han enfocado hacia la reestructuración y modernización del Municipio, de acuerdo con lo que estatuye la nueva Constitución y la reorganización administrativa del país, adaptando la vida municipal a los nuevos fenómenos de descentralización fiscal, financiera y administrativa. Esto se ha hecho con todas las fuerzas políticas. La preocupación ha sido la de crear los fondos que permitan captar recursos en los niveles nacional y departamental y permitir la sistematización de la Administración”.

¿Qué proyectos destaca en esa gestión?
“Podría citar la creación de la Umata, la consolidación del bachillerato nocturno, la revisión del sistema educativo en el nivel municipal y hacer ingresar al municipio en la política de cofinanciación de obras con el Findeter y otras entidades nacionales y departamentales. Se han aprobado acuerdos para modificar la estructura impositiva del Municipio, algo que no se hacía en más de treinta o cuarenta años”.

EN LA CALLE
Sin embargo, en la calle la gente respira cierto desaliento frente a la situación del pueblo en este momento…
“Ello puede ser así porque estos acuerdos exigen mucha gestión por parte del Ejecutivo. El Concejo fija directrices para 10, 20 años, por medio de los acuerdos, pautas que le permitan al Alcalde manejar los recursos ordinarios a través de la financiación. A él lo autorizamos para conseguir préstamos por un valor superior a los 2.000 millones de pesos. Se busca así que las obras que se hagan en el Municipio tengan aportes locales, del Departamento, de la Nación y de otras entidades comprometidas con la salud, la educación, el deporte. El alcalde, el Secretario, el Tesorero, el Jefe de Planeación y el Jefe de Obras, deben actuar con más protagonismo. Si no hay suficiente gestión, en el campo real no se ve el trabajo del Concejo. Pero cuando llegue una nueva administración o una auténtica gestión administrativa –porque hoy los alcaldes son auténticos gerentes de la vida municipal-, se verá, entonces la importancia que tiene un Concejo modernizando, a través de la normatividad, la vida municipal”.

¿UNA REVOLUCIÓN?
¿Y si se hubiera trabajado en forma conjunta, qué…?
“Habríamos hecho una revolución. Si veníamos trabajando con un presupuesto de 800 millones de pesos, en este momento podríamos estar con unos 4.000 millones, habríamos financiado obras con el triple del presupuesto actual. Por decir algo, yo doy 40 para electrificación y otra entidad como la Federación me da 20 y otra como el PNR me otorga 30, se aumentan los recursos porque se incentiva el esfuerzo de la comunidad. Estas directrices no sólo vinculan al actual alcalde sino a los que vienen. Si un alcalde es ejecutivo encontrará proyectos de acuerdo que le permitirán desarrollar una labor muy eficaz”.

Entonces, ¿el Concejo ha perdido el tiempo?
“En el momento talvez pareciera una gestión perdida porque ha faltado gestión necesaria para poner a caminar todos estos acuerdos; que haya una administración dinámica, un auténtico jefe de Planeación, un auténtico Jefe de Obras, una auténtica Tesorería, donde no sólo se trate de pagar sino de captar recursos para poder hacer inversión social”.

CAMPO Y EDUCACIÓN
¿Cuál es la función que cumple la Umata en Ituango?
“La Unidad Municipal de Asistencia Agropecuaria, Umata, se creó en julio del 93. La entidad busca prestar una asesoría en el campo agropecuario a los campesinos de la región. A través de esa asesoría, exigida por muchas entidades crediticias, se canalizarán recursos de tipo financiero por medio del crédito. Si no hay asesoría no hay crédito y si no hay crédito no puede haber desarrollo. Eso implica que la explotación de papa, frisol o la intensificación en la ganadería o de las especies menores, tengan esa asistencia técnica y que la misma se haga respondiendo al fenómeno ecológico de la región”.

¿Podría resumir algunos de los proyectos aprobados?
“Veamos, por ejemplo, la educación. Por primera vez en el municipio el Concejo le da la importancia a la inversión en el sector. En este momento estamos firmando unos contratos con Findeter, en los que interviene la Alcaldía para la construcción y reparación de escuelas en el Municipio. Próximamente se construirán entre veinte y treinta escuelas con esa financiación. Y con recursos ordinarios del Municipio se están revisando las escuelas que hace quince años no se revisaban, en lo que tiene qué ver con reparaciones”.

LAS URGENCIAS
¿Cuáles son necesidades urgentes del Municipio?
“Lo inmediato, una política vial y aérea, donde Ituango tenga mejores medios de comunicación, no sólo del centro a la periferia, sino entre la periferia misma, es decir, de Ituango frente a las veredas y corregimientos, muchos de los cuales permanecen aislados, sin carretera, sin telefonía.
“También la educación. No todos los niños tienen acceso al sistema educativo básico ni a la enseñanza secundaria; los bachilleres no tienen acceso a los institutos tecnológicos ni universitarios.
“Y la salud. Ituango es una de las poblaciones más enfermas del Departamento y carece de asistencia médica. Por ejemplo, Santa Rita, con un desarrollo tremendo desde el punto de vista poblacional, no tiene un médico.
Necesitamos que el Incora haga programas para el Municipio, no sólo sobre titulación de tierras, sino en cuanto a la distribución de las mismas. Hay una serie de baldíos que necesitan titulación y son muy numerosos”.

LA ECOLOGÍA
¿Parece que hay un deterioro ecológico grave?

“Ahí también cabe el papel del Incora, inicialmente, de modo que personas que están explotando la tierra en lugares vedados por ese motivo, hagan acuerdos con la entidad para que se dé un desplazamiento justo, que se dejen esos lugares pero que esos campesinos reciban su respectivo terreno donde puedan seguir cultivando la tierra, con buenas oportunidades y con buenos recursos.
Pero uno ve que se pierden las aguas, se destruyen los bosques, no hay criterios ecológicos ni de conservación del medio ambiente. De ahí la importancia de la Umata y la asistencia técnica en algunos casos. Se siembra el frisol pero se están generando problemas de devastación”.

UNA MIRADA A ITUANGO
¿Se sienten los ituanguinos solos, abandonados?
“Como está, Ituango es un municipio aislado. Tampoco hay gestión de las autoridades centrales, y la que se hace es meramente electoral. Entonces a Ituango se le mira sin la suficiente vitalidad para superar toda su problemática. Y falta también clase dirigente con mayor visión, porque está muy centralizada la labor de las autoridades departamentales hacia determinadas regiones y hay poco compromiso con regiones que no están en un proceso de desarrollo”.

Pareciera hablar con mucho desencanto…
“Uno respira desencanto por el abandono, porque no hay el comportamiento de un estadista que mire globalmente el Departamento para permitir el desarrollo de todas las regiones, mirando dónde hay puntos que impiden ese desarrollo para tener políticas estructurales frente a eso”.

Y los sueños
En medio de todo este panorama, ¿es posible soñar con un mejor futuro?
“Siempre hay que soñar en medio de las dificultades, porque soñando se construyen nuevas realidades. Cuando uno ya está en la población sueña de nuevo porque la gente de Ituango es soñadora, es gente que quiere avanzar, que demuestra más capacidad de la que uno cree que tiene y ahí se recobra la esperanza”.

UNA VISIÓN DESDE LOS GRUPOS POBLACIONALES
Analicemos la problemática ituanguina por grupos de población. Empecemos por la juventud…
“Nuestra problemática es la misma del Departamento, pero con circunstancias más graves por la lejanía del Municipio y el centralismo. Eso exige que la juventud de Ituango tenga más centros de educación y más posibilidades de empleo. Y que la juventud dedicada al sector agropecuario tenga posibilidades de desarrollar sus potencialidades. Se ve mucha deserción académica porque el mismo profesorado no tiene incentivos, no hay suficiente infraestructura, de modo que todos los niños tengan oportunidad de asistir a la escuela primaria o básica. También hay mucho desempleo, uno de los problemas más graves. No tenemos infraestructura deportiva, no contamos con una cancha que reúna los requisitos mínimos de tipo técnico, tampoco los suficientes escenarios, ni lugares de esparcimiento, ni bases claras en el delineamiento de directrices. La construcción del Coliseo debe llevar paralelo el desarrollo del deporte en el Liceo, entre la población y el proceso de capacitación dirigencial porque en lo organizativo tampoco hay nada”.

¿Y la tercera edad?
“Es otro sector que sufre mucho las necesidades fundamentales. Tenemos una buena estructura locativa, pero no le hemos dado una financiación autónoma, de modo que la tercera edad tenga toda su asistencia. Apenas empezamos a través del estanquillo a darle una financiación en este sentido, pero todavía se carece de muchos recursos para fortalecer una política de asistencia a la tercera edad. Ha faltado mucha iniciativa, no sólo de las autoridades administrativas, del Concejo, sino también de la sociedad”.

Ahora el empleado ituanguino…
“Ese empleado no recibe asistencia en cada uno de los sectores. No recibe control e incentivos; no trabaja con la suficiente infraestructura, son limitados sus medios para poder cumplir una labor eficiente, por lo apartado de la región y por la falta de asistencia técnica de los entes centrales”.

¿Qué hay por los lados del obrero?
“Se dejó crecer en forma exagerada la base obrera, sin que el Municipio tuviera recursos y hoy es uno de los problemas centrales. Los recursos ordinarios del Municipio, como durante muchos años no se fortaleció la base tributaria, hoy en buena parte se canalizan para el pago de obreros, trabajadores que muchas veces no reciben los medios suficientes para cumplir su misión. Hay días en que las volquetas están malas o el material no llega o no se les pagan oportunamente los viáticos, entonces es un personal sin estímulo y eso también se manifiesta; lo uno, en que se ignoran sus prestaciones sociales, su pago oportuno; y lo otro, en que no se le incentiva para que preste un servicio con un costo social”.

¿Qué sobre el campesinado?
“Como ha ocurrido en el país, donde hay un desestímulo a la actividad agropecuaria, sucede en Ituango. No hay un estímulo crediticio, ni en cuanto a la asistencia técnica porque recién se crea la Umata. Aparte, existen estructuras de violencia permanente, entonces está completamente abandonado y más en zonas tan apartadas como Ituango, donde ese desestímulo se siente mucho más en nuestro pueblo”.

Sobre la clase dirigente…
“Nosotros tenemos que abrirnos más al exterior, debemos tener una vocación más positiva, trabajar con vocación más universal, superar las barreras internas para poder hacer planes de desarrollo siquiera a cinco o diez años, en los que deben estar comprometidos todos los sectores políticos de la localidad. Las divisiones profundas, sin ningún programa ni contenido político, han sido muy negativas para el desarrollo de la localidad. Se han dado más políticas sectáreas que de programación, sobre todo de tipo económico, financiero y de infraestructura”.


lunes, 25 de febrero de 2008

MAÑANA EMPIEZAN LAS JORNADAS "JESÚS MARÍA VALLE JARAMILLO"


A partir de este martes

JORNADAS POR LA VIDA, LA PAZ Y LA DEMOCRACIA “JESÚS MARÍA VALLE JARAMILLO”, EN ITUANGO

Organizadas por la Administración Municipal, el Concejo Municipal, la Colonia de Ituango Residente en Medellín, la Personería y las instituciones educativas del municipio, entre martes y miércoles se celebrarán en el municipio de Ituango las Jornadas por la Vida, la Paz y la Democracia “Jesús María Valle Jaramillo”, en homenaje al jurista y catedrático nacido en Ituango y asesinado el 27 de febrero de 1998.

Este encuentro cultural y académico se institucionalizará mediante Acuerdo municipal que será presentado a estudio del Concejo de Ituango donde hay buen ambiente para su aprobación.

A través de este evento que conmemora los diez años de la muerte del doctor Jesús María Valle Jaramillo, quien prestó invaluables servicios a Ituango, Antioquia y Colombia, se busca que nuestro pueblo se convierta en epicentro nacional e internacional de reflexión alrededor de los derechos humanos, de la participación y de la democracia.

Serán dos días de reflexión, de lúdica, de actos académicos, de encuentros alrededor de temáticas tan sensibles e importantes en la percepción de la sociedad actual.

Se trata de llamar la atención sobre la problemática de Ituango para buscar que organismos nacionales e internacionales presten su concurso para sacar adelante el municipio en medio de las dificultades que ha vivido en razón del conflicto armado.

PROGRAMACIÓN
Martes 26 de febrero
, en el Teatro Municipal: Conversatorio sobre la Vida y Obra de Jesús María Valle Jaramillo. Será un encuentro informal de personas que conocieron y compartieron con el ilustre paisano, para acercar a las nuevas generaciones la imagen cotidiana del doctor Valle.
Miércoles 27 de febrero: Desfile conmemorativo, que partirá de La Plazuela y arribará al parque principal. Participan todos los establecimientos educativos y las fuerzas vivas del municipio. En la tarima, ubicada en el parque, se darán varios actos culturales a cargo de las instituciones educativas de Ituango, se dará lectura a los mejores cuentos y ensayos, y se proclamarán los ganadores de los distintos concursos. Así mismo, se abrirá oficialmente el proceso de recolección de llaves y monedas viejas con el objetivo de elaborar en el mediano plazo un monumento en homenaje al doctor Jesús María Valle Jaramillo.

La Colonia de Ituango participa activamente en este evento, tanto en su organización, como en la cofinanciación de la premiación que se entregará el día 27, en asocio con la Administración Municipal.

coloniadeituango@gmail.com, coloniadeituango@hotmail.com

jueves, 21 de febrero de 2008

LAS NOCHES ITUANGUINAS

Las gráficas captan momentos y lugares ituanguinos en en la noche. Visiones nocturnas de espacios que nos traen de nuevo la imagen del pueblito. Algunos barrios, calles, el parque, La Plazuela, en esta conjunción de fotografías que dejamos para el disfrute de tod@s:

En el barrio La Esperanza.


De nuevo, la imagen nocturna del barrio La Esperanza.

En El Chispero, una calle tradicional de nuestro pueblo.

La recua de mulas en El Chispero en una noche cualquiera de Ituango.

De nuevo la visión nocturna de El Chispero.

Abajo de la sección Antonio J. Araque.


En la esquina de la calle Madrid con carrera Córdoba, muy cerca de la escuela, hoy Sección, Antonio J. Araque.

La imponente estructura del templo parroquial, visto en la noche.

De nuevo nuestro espectacular templo parroquia.


Templo de la parroquia de Santa Bárbara, en el parque principal.

Los toldos que en el día están para la venta de carne, yacen vacíos en la noche.

La calle El Chispero en la noche.

En el parque principal, poco antes de la salida del bus de las 10:00 de la noche.
Un farol solitario en el parque de Ituango.


La esquina del parque principal, entre la oficina de Coonorte y el supermercado San Miguel.

Una pareja disfruta la oscuridad de la noche.

Otra calle ituanguina

La pequeña tienda espera clientes en la noche.

La noche en el barrio La Esperanza.

La casa solitaria en la noche ituanguina.

La carrera Santander, arriba de El Chispero.

Un callejón en La Esperanza.


La calle San Roque, cerca de La Plazuela.

Un costado de La Plazuela, visto en la noche.

De nuevo el templo parroquial de Ituango, en el parque.

Festival de luces en La Plazuela. Hasta hace poco, principios de febrero, estuvo en Ituango este parque de diversiones, que se instaló en La Plazuela.


La rueda, las luces y la alegría de la gente.

La rueda en su esplendor nocturno.

La noche, las luces, la diversión que por unos días ancló en Ituango.

El juego de luces iluminó durante varios días las noches ituanguinas.

coloniadeituango@gmail.com, coloniadeituango@hotmail.com